Moderna sidrería que se ha abierto un hueco en el cerrado mundo gastronómico de la Villa. No se trata de "nuvel cuisin" ni nada parecido, pero sí de hacer las cosas como dios manda. Los calamares en su tinta saben precisamente a eso, a calamares en su tinta. Nada de mucha cebolla ni de mucha agua. Son como los que hacía mi madre: bien oscuros, bien cortados, con su toque de laurel y la cantidad justa de arroz. Si delante tomas unas croquetas de bonito, pide la tarde libre. El resto, bien, normal. Dicen que hacen de primera las manos de cerdo. Ya veremos. Un abrazo.
miércoles, 22 de septiembre de 2010
viernes, 2 de julio de 2010
Bodega Los Tarantos (Boecillo, Valladolid)
Historia de cuando lo tópico se convierte en imprescindible. A veces, los sitios que ya conoce todo el mundo dan pereza, pero no es menos cierto, que la pereza puede resultar agradable. Dejando al margen la parte "celebración" del lugar, no puedo pasar sin hacer un comentario positivo. La morcilla de Burgos a la plancha, en su sitio. Las mollejas, "pa nota" aunque las tuneamos con reducción de Oporto (sugerencia del letrillas). El chorizo a la brasa, diferente. El revuelto "Tarantos" es un compendio de savoir faire. Ni que decir tiene que cuando el lechazo todavía tiene leche materna en la boca y la brasa está bien gestionada, el resultado es excelente. Enhorabuena a Julio y su equipo. Nos vemos en Pingüinos.
miércoles, 9 de junio de 2010
Mesón El Albero (Navarrete, La Rioja)
Hola, Jose
ja, ja,ja.... no está editada... no te asustes...
no olvides lo que tije del pancom.
besos
ja, ja,ja.... no está editada... no te asustes...
no olvides lo que tije del pancom.
besos
miércoles, 2 de junio de 2010
Bar La Rotella (La Rotella CN-630, Oviedo, Asturias)
Jamás de los jamases entraríais a comer si de la vista de su fachada os fiarais. Pero......las cosas no son lo que parecen. Una vez dentro, el olorcillo a comida casera desvela el secreto. El pequeño comedor, siempre abarrotado en fin de semana, ofrece un selección de comida casera que ya la quisieran los que tienen aparcacoches. Pimientos rellenos de marisco, cachopo de ternera, carne guisada, callos en temporada y algún que otro guiso en invierno. Sí os digo que no se puede ir con prisa ya que Estaban no conoce el stress, aunque pensándolo bien, ¿quién quiere tener prisa para comer, aparte de los globalizados? También os digo que si de repente oís en la cocina caer al suelo treinta platos de golpe, no os asustéis, va en el carácter de puertas adentro. No cambiéis nada, "tá" bien "ansina". Un abrazo para Estaban y Mar.
Casa Mori (La Collada de Atrás, Siero, Asturias)
Muy cerca de donde el Rey Favila perdió una alpargata, rodeado de bosques de castaños y crestones de caliza, encontramos este restaurante que surge de la nada al pie de una curva. Su especialidad es el cabrito con patatinos y el crujiente de merluza. Acompañado por la tropa del neumático, degusté una buena paella de marisco al estilo asturiano. Esto es lo que para los valencianos sería un arroz amarillo con cosas, pero a mi, gústame. Para seis personas, pedazo de paellera con sus langostinos, cigalas, almejas y andaricas como "pá" parar un tren. Suficiente para tres platos per capita y que aún sobre un poquitín. Quedó un hueco para un tiramisú y un gin-tonic. Tiene buen aparcamiento. Los foráneos que lleven biodramina. Enhorabuena al cocinero.
martes, 1 de junio de 2010
Le Houdon Jazz Bar (París, Francia)
Bajando de Montmartre, en la calle Abbesses, encontramos un típico bistro francés con una pequeña terraza de minúsculas mesas, todas muy juntinas. No muy surtida carta de platos, pero suficiente para un trámite, como es el almuerzo en París. Decidí empezar con una terrine campagne, bastante rica (aunque no vaya a ganar ningún premio de cocina), y seguir con un maravilloso pavé rumsteack, que no es otra cosa que un medallón de solomillo, (el que yo pedí, preparado a la pimienta verde), con guarnición de ensalada aliñada al gusto francés y patatas fritas. Por la noche debe de ser la monda: ¡tienen piano y todo! Au revoir.
Au Pied de Cochon (París, Francia)
Que sí, que es turístico, que ya lo sé. Pero, ¿qué no es turístico en el París de fin de semana? Siguiendo la recomendación y disfrutando de la compañía de nuestro motero amigo Alejandro (voluntariamente exiliado a la France), nos fuimos a cenar a este restaurante "non stop" que ofrece alguna de las especialidades típicas francesas a cualquier hora, entre ellas, las manos de cerdo. Milagrosamente conseguimos mesa en la terraza y decidimos seguir el criterio, muy extendido en Francia, de lo que ellos denominan "fórmula menú". Se trata de un menú de precio fijo y asequible que consta de entrada y plato o plato y postre (lástima de bebida, que la cobran como si la trajeran en burro desde los confines de la tierra). Yo me decidí por una soberbia sopa de cebolla para entrar a matar con un Steak Tartar hand-cut. "La mi Ana" optó en el segundo por un suculento canard confitado, realmente sabroso. Cortesía de la casa, tras la ingesta, de unos pequeños cerditos rosas de merengue. Sorprendente el precio, que no pasó de 14.000 reales por barba, incluyendo 4 garrafas de vino y 2 cafés "noisette". Santé et à bientôt.
Cafetería Juan (Úbeda, Jaén)
Parece un cafetería de "marujas al estilo Castafiore", pero no, mis queridos amigos, es mucho más. Su especialidad es la plancha. Todo lo que aquél hombre arrojaba al hierro, se convertía en gloria bendita. Gambas frescas de Huelva, champiñón con ajo y perejil, solomillo de carne, coquinas... qué sé yo. Además tienen la sana costumbre de poner unas tapas con las cañas como "p´a quitá er sentío" y el precio entra dentro del razonable rango impuesto. Enhorabuena a los premiados.
miércoles, 26 de mayo de 2010
Casa Gamero (Fuentes de Andalucía, Sevilla)
No es que sea la quintaesencia de la gastronomía, pero para comer un buen menú del día con fondo de cocina andaluza, está bien. Variedad de primeros y segundos platos. Empecé con un revuelto de trigueros y terminé con un choco a la plancha. Para el postre no quedó sitio. Advertencia importante: el camarero es como una metralleta cantando el menú. Si te despistas un milisegundo, se te pasan tres platos de los disponibles y ni te enteras. Todo ello mirando de reojo y con desdén al cartel de Julio Romero. Un crac. Salú pa tos, pisha.
martes, 20 de abril de 2010
Sidrería El Rápido (Lastres, Asturias)
Por fin han vuelto a abrir el tradicional merendero situado a la vera de la carretera de entrada a Lastres. La cocina no ha evolucionado significativamente, pero comer en su terraza en un soleado día de primavera resulta muy agradable. En verano la cosa cambia, pues no hay sombrillas y las mesas que están bajo los árboles estarán ocupadas fijo. Las raciones, bien, en la linea de siempre. Pulpo con patatines, chipirones fritos, calamares en tinta con arroz y cabrito guisado. Buena suerte.
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